{"version":"1.0","provider_name":"da.news","provider_url":"https:\/\/da.news\/es\/","title":"Reemplazo de X con beneficios - da.news","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"C9yMvocclE\"><a href=\"https:\/\/da.news\/es\/x-reemplazo-con-beneficios\/\">Reemplazo de X con beneficios<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/da.news\/es\/x-reemplazo-con-beneficios\/empotrar\/#?secret=C9yMvocclE\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#x201C;Reemplazo de X con beneficios&#x201D; &#x2013; da.news\" data-secret=\"C9yMvocclE\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/da.news\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>\n","thumbnail_width":2560,"thumbnail_height":2028,"description":"Investigadores de la TU Darmstadt presentan el primer estudio exhaustivo sobre la plataforma Bluesky. El floreciente servicio de microblogging Bluesky no solo representa una alternativa adecuada a X, sino que tambi\u00e9n ofrece ventajas reales a los usuarios: esta es la conclusi\u00f3n a la que lleg\u00f3 un equipo de investigaci\u00f3n, con participaci\u00f3n destacada de la TU Darmstadt, en un estudio sobre la plataforma con el logotipo de la mariposa azul. En protesta contra el propietario y multimillonario tecnol\u00f3gico Elon Musk, millones de usuarios en todo el mundo llevan meses abandonando la plataforma de redes sociales X, antes Twitter. Muchos de ellos est\u00e1n migrando a su competidor Bluesky, lanzado en 2022. Junto con socios de investigaci\u00f3n internacionales, cient\u00edficos de la TU Darmstadt han presentado el primer an\u00e1lisis exhaustivo de datos de Bluesky. Los investigadores, dirigidos por Leonhard Balduf, del grupo de Redes de Comunicaci\u00f3n (Departamento de Ingenier\u00eda El\u00e9ctrica y Tecnolog\u00eda de la Informaci\u00f3n) de la TU Darmstadt, presentaron sus hallazgos en la prestigiosa conferencia ACM IMC. Si bien Bluesky puede parecer \"a primera vista un clon de X\", en realidad ofrece muchas m\u00e1s funciones, explica Balduf. La plataforma participativa se basa en principios y arquitecturas fundamentalmente diferentes. Entre las mayores ventajas sobre redes centralizadas como Facebook o X se encuentran la apertura, la transparencia, la participaci\u00f3n y una distribuci\u00f3n m\u00e1s equitativa del poder. Seg\u00fan el estudio, los usuarios de Bluesky tienen un control mucho mayor sobre sus propios datos e identidad, as\u00ed como sobre el contenido que se les muestra. En lugar de depender de una \u00fanica fuente dictada por un algoritmo desconocido, pueden elegir entre decenas de miles de fuentes generadas, en su mayor\u00eda creadas por otros usuarios. Asimismo, Bluesky ofrece mayor libertad de elecci\u00f3n y control sobre la moderaci\u00f3n, que tambi\u00e9n est\u00e1 impulsada en gran medida por la comunidad. Adem\u00e1s, todos los componentes necesarios est\u00e1n disponibles como software de c\u00f3digo abierto y, por lo tanto, en principio, cualquier usuario puede operarlos. \u00abLa arquitectura abierta de Bluesky permite, al menos a los usuarios con conocimientos tecnol\u00f3gicos, contribuir significativamente a aspectos fundamentales de una red social, como la recomendaci\u00f3n y moderaci\u00f3n de contenido\u00bb, explica el profesor Bj\u00f6rn Scheuermann, jefe del departamento de Redes de Comunicaci\u00f3n. \u00abY hemos comprobado que la comunidad est\u00e1 aprovechando activamente esta oportunidad\u00bb. Para los cient\u00edficos, Bluesky, con su transparencia y apertura, es un para\u00edso, especialmente desde que Twitter\/X, mediante la introducci\u00f3n de tarifas exorbitantes, pr\u00e1cticamente ha impedido el acceso a los datos de los usuarios para fines de investigaci\u00f3n independiente. Sin embargo, seg\u00fan el estudio, adem\u00e1s de sus importantes ventajas, la plataforma descentralizada tambi\u00e9n presenta inconvenientes. Por ejemplo, existe un creciente debate sobre qui\u00e9n posee los derechos del contenido y c\u00f3mo se puede proteger el acceso a los datos abiertos contra el uso indebido, explica Balduf. Tambi\u00e9n se ha hecho evidente que el sistema podr\u00eda verse potencialmente desbordado por su r\u00e1pido crecimiento, y la futura financiaci\u00f3n de este servicio, actualmente sin publicidad, sigue siendo una inc\u00f3gnita. Desde que la plataforma, relativamente joven, se abri\u00f3 al p\u00fablico en febrero de 2024, el n\u00famero de usuarios se ha multiplicado por diez, pasando de aproximadamente 2,5 millones a los 28 millones actuales. Adem\u00e1s de la TU Darmstadt, participaron en el estudio otras cinco universidades de Gran Breta\u00f1a, Francia y China. Los investigadores de la TU Darmstadt contribuyeron con la mayor parte de la recopilaci\u00f3n y el an\u00e1lisis de datos. Entre otras cosas, examinaron la moderaci\u00f3n de contenido. El estudio fue financiado en parte con fondos del recientemente clausurado Centro de Investigaci\u00f3n Colaborativa \u201cAdaptaci\u00f3n de Mecanismos M\u00faltiples para la Internet del Futuro\u201d (DARMSTADT \u2013 TU \/ MAKI)."}