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¡Es hora de conservar la fruta!
Conservación: ¿qué es exactamente?
El enlatado, también conocido como conservación o embotellado, consiste en llenar frascos con fruta o verdura y un líquido (caldo) y cocinarlos en una olla, horno o vaporera a una temperatura de entre 75 y 100 grados Celsius. El calor elimina o inhibe el crecimiento de microorganismos en los alimentos, que siempre deben estar frescos. El proceso de calentamiento también provoca la expansión del aire y el vapor de agua dentro del frasco, creando un vacío. A medida que el frasco se enfría, el sello de la tapa se ajusta, sellando el recipiente herméticamente. Para obtener resultados óptimos, los frascos deben llenarse al máximo, dejando el mínimo espacio de aire en la parte superior.
El equipo adecuado

Frascos para conservas: Puedes elegir entre tres tipos: el clásico frasco Weck con tapa de cristal suelta, aro de goma y dos clips metálicos. Este modelo tradicional solo es apto para conservas en olla. También existe el clásico frasco con cierre de alambre y aro de goma, y finalmente, el moderno frasco de rosca con cierre de clic. Con este tipo de frasco, que no tiene precinto, es recomendable darles la vuelta después de llenarlos para crear vacío y asegurar un sellado hermético. La olla para conservas: si vas a envasar fruta para compota o verduras, lo mejor es un baño maría indirecto. Esto significa que primero llenas los frascos con el contenido, los sellas y luego los colocas en una olla para conservas muy grande (una olla extragrande para pasta también sirve) llena de agua que debes llevar a ebullición. En el horno: si no tienes una olla adecuada, también puedes llenar una bandeja de horno honda con agua y colocar los frascos sobre ella. Luego se dejan en el horno a 150 grados durante unos 30 minutos y luego se retiran para que se enfríen lentamente.
Reglas de oro para enlatar
La limpieza es fundamental; de lo contrario, las conservas pueden desarrollar moho rápidamente. Por lo tanto, desinfecte siempre los frascos, las tapas y las juntas de goma en agua hirviendo durante unos diez minutos y déjelos secar sobre una toalla de cocina. Técnicas de enlatado directo e indirecto: Al enlatar, existen dos maneras de conservar los alimentos mediante calor: la fruta o las verduras se introducen en frascos esterilizados, que luego se sellan y se cocinan indirectamente en una olla grande con agua hirviendo. Como alternativa, por ejemplo, las bayas, las peras y similares se pueden cocinar directamente en una olla para mermelada y luego verter la mezcla caliente en los frascos. Temperatura adecuada: Al utilizar el método indirecto, es importante asegurarse de que el líquido o la solución azucarada del frasco esté a una temperatura similar a la del agua de la olla. Tiempo de cocción: Al enlatar al baño maría, la duración del proceso depende en gran medida de los ingredientes utilizados. La mayoría de las frutas suelen estar listas después de 30 minutos, mientras que las verduras pueden tardar hasta dos horas. Esto varía según el tipo de fruta. Almacenamiento: Las conservas deben guardarse en un lugar seco y oscuro, si es posible. Así, sus compotas y mermeladas caseras se conservarán al menos hasta la próxima temporada.
Favoritos en un vaso

No hay duda: las conservas de frutas dulces, como la mermelada o la compota, suelen ser las más populares. Para la compota, la fruta fresca se envasa primero en un frasco de vidrio, luego se cubre con jarabe de azúcar caliente y finalmente se cuece en una olla. Esto mantiene la fruta crujiente. Para la mermelada, puedes cocinar las bayas, ciruelas o peras junto con el azúcar gelificante y luego envasarlas en frascos esterilizados. Es importante saber que los diferentes tipos de fruta cuajan de forma diferente. Las frutas dulces, por ejemplo, cuajan con menos facilidad que las ácidas. Y a veces, como con el membrillo, no se necesita añadir azúcar gelificante con pectina para que la mezcla espese. Por cierto: después de la cocción, siempre debes hacer una prueba de cuajado para comprobar si la mermelada ha alcanzado la consistencia necesaria. Para ello, coloca una cucharada de la mezcla aún caliente en un plato frío y comprueba la consistencia de la gelatina antes de llenar los frascos.
Experimenta con ingredientes
Todas las conservas caseras preparadas en frasco tienen algo en común: son frescas y están garantizadas sin conservantes ni aditivos. Además, prácticamente no hay límites para añadir otros ingredientes aromáticos y especias. Estas adiciones pueden darle a cualquier compota o mermelada ese toque especial. Por ejemplo, la vainilla, la canela, el jengibre o las chispas de chocolate son tan adecuadas como un toque de licor o ron como delicados acompañantes en un frasco hermético. Con un poco de experimentación, cada uno puede crear su propia combinación favorita en forma de mermelada, compota o jalea. Pero independientemente de los ingredientes que se usen para crear un sofisticado manjar en frasco, las conservas caseras siempre sabrán a verano, a jardín y a felicidad.