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Tío Fish en el teatro Half Past Nine
Dondequiera que van, llevan esperanza. Su lema: Siempre hay tiempo para la desesperación.
Es demasiado fácil quejarse de todo: el cambio climático, la guerra, los precios, la AfD, Berlín o Donald Trump. Bajo el constante ataque de agoreros y alarmistas, muchos ya se sienten al borde del abismo. Quizás, pero la perspectiva suele ser mejor desde la periferia. En definitiva, la mayoría de las cosas son cuestión de perspectiva. Que el vaso esté medio lleno o medio vacío es irrelevante. Y lo que es más importante: ¡tenemos algo que beber!
El Tío Pez siembra esperanza donde puede. Y cómo lo hace: con diversión, cantando, bailando, y todo a un ritmo pausado, como el famoso ritmo lento alemán. Cabaret moderno que provoca risas, oscilando entre la expectativa y la convicción.