La fundación para la conservación de la naturaleza considera que valiosos biotopos en el distrito de Groß-Gerau están amenazados por el cambio climático
El calor persistente y la falta de lluvia están afectando cada vez más a los huertos del distrito de Groß-Gerau. La Fundación para la Naturaleza del Distrito de Groß-Gerau advierte sobre esta situación. Las plantaciones jóvenes, en particular, pero también los árboles frutales más viejos, presentan daños significativos. Según la fundación, las consecuencias del cambio climático dificultan cada vez más la conservación de estos hábitats de gran valor ecológico.
La Fundación para la Naturaleza gestiona alrededor de 30 áreas en todo el distrito, que suman casi diez hectáreas. Estas incluyen huertos, setos, setos de Benjes, bosquecillos y prados de flores silvestres, que sirven de hábitat para numerosas especies animales y vegetales.
“Estamos constatando que nuestros huertos están sometidos a una enorme presión debido a la creciente incidencia de fenómenos meteorológicos extremos. Las altas temperaturas, los largos periodos de sequía y la falta de lluvias están debilitando los árboles a largo plazo”, explica Reinhard Ebert, presidente de la fundación para la conservación de la naturaleza del distrito de Groß-Gerau.
Según la fundación, los huertos más antiguos, en particular, están cada vez más dispersos. Sin embargo, el riego generalizado está descartado, ya que supondría una carga adicional para las reservas de agua subterránea, que ya se encuentran saturadas.
Para preservar estas áreas a largo plazo, la Fundación para la Naturaleza está recurriendo a la reforestación y a medidas de mantenimiento intensivo. Los intentos por establecer especies de árboles más resistentes, como el castaño, tampoco han dado los resultados esperados.
La magnitud de los desafíos queda ilustrada por un ejemplo de Erfelden. Allí, en 2018 se plantó un nuevo huerto con diversas variedades de fruta tradicionales como la Rheinischer Bohnapfel, la Kaiser Wilhelm, la Champagnerrenette, la Hauszwetschge, la Hedelfinger Riesenkirsche y la Köstliche Birne aus Charneux. Según la fundación, desde entonces ha sido necesario replantar cada año. Solo este año, cuatro de los 20 árboles frutales originales ya han muerto, y los restantes también muestran un declive significativo en su vitalidad.
«Seguiremos trabajando para proteger estos valiosos biotopos y adaptarlos a las condiciones cambiantes», subraya Baldur Schmitt, vicepresidente de la Fundación Naturaleza. Harald Benz, responsable de relaciones públicas de la fundación, ha documentado fotográficamente los efectos de la sequía.
(GROSS-GERAU – ROJO/NH)
Imagen destacada: Harald Benz
